verdaderas intenciones en el amor
Entender las verdaderas intenciones en el amor

Gandhi definió la felicidad como la consecuencia cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía, y es que me pregunto, ¿Cuáles son las verdaderas intenciones que nos impulsan a actuar como actuamos en el amor?

La volición, según la RAE, es el acto de la voluntad o lo que es lo mismo, un acto realizado de manera racional, libre y consciente.

Si te pido que analices si actúas libre y consciente en todas los acciones que llevas a cabo en tu vida, seguramente creerás que en todos los actos, has tomado las decisiones de manera reflexiva… entonces, te pregunto, ¿todas esas acciones te han llevado a ser feliz? o quizás, ¿las has tomado desde un intento de salvarte a ti mismo?

Quizás esto puede ser un modo de medir nuestra escala emocional en todo lo que pensamos, sentimos y hacemos.

Las verdaderas intenciones que nos llevan a actuar de un modo u otro, tiene en muchas ocasiones un trasfondo que nos habla de nuestros miedos más profundos.

El crecimiento personal, es fundamental en nuestros días y sobre todo en cuestiones de amor.

Consiste en salir del piloto automático que dirige nuestra vida.

Actuar desde el piloto automático, es lo que provoca que la vida sea un continuo repetir las mismas vivencias, conocer al mismo tipo de personas, experimentar las misma emociones y que al final te preguntes, ¿porqué siempre me pasan las mismas cosas?.

Actuar desde el piloto automático es un instinto de supervivencia

Quizás no nos damos cuenta, es lo más probable, pero el patrón de pensamiento está configurado por la interpretación que le hemos dado a las experiencias de la vida. Es un instinto de supervivencia

Cuando el cerebro tiene una experiencia, esta queda registrada y etiquetada, puede ser de un modo positivo o negativo, según tu interpretación y según las herramientas con las que cuentes.

Cómo tu cerebro quiere que sobrevivas, la próxima vez que tengas una circunstancia que considera parecida, tenderás a actuar de un modo que te proteja de la misma, así que te perderás la experiencia del instante.

Si te pierdes la experiencia del instante, si la juzgas o etiquetas, volverás a repetir, una y otra vez, hasta que seas capaz de vivirla como lo que es, la posibilidad de crecer.

Uno de los momentos donde puedes observar detenidamente el cómo vives una situación en concreto, es cuando tendemos a opinar. La opinión es el fruto de la supuesta experiencia y de las creencias que hemos adoptado en torno a ello.

El acto mismo de opinar, nos está definiendo, pues la opinión suele surgir incluso antes de la nueva experiencia, es el modo que tenemos de protegernos ante lo que consideramos que se aproxima.

La fruta prohibida

Adam y Eva, el pecado original
Las verdaderas intenciones nos llevan al pecado original

Pero claro, el concepto del pecado es algo que llevamos muy arraigado en nuestro sistema de creencias.

El hecho de que Eva comiera del fruto prohibido, genera la expulsión del paraíso de los primeros hombres.

Adán y Eva ya no fueron los mismos, ahora tenían la experiencia de lo que estaba mal y eso conllevó unas consecuencias.

Omitamos el hecho de que no se nombra en ningún momento en la Biblia a una manzana, tan sólo se hace referencia al fruto prohibido. El hecho de que sea una manzana y que todos lo aceptemos por bueno, forma parte de una creencia con una procedencia seguramente pagana, pero eso no lo hace menos interesante.

La cuestión importante aquí, es la interpretación de las escrituras. Cuando se peca, cuando se actúa mal, cuando nos equivocamos, cuando creemos que las consecuencias tienen un precio que valoramos demasiado elevado, decimos haber aprendido una lección, pero en realidad, estamos siendo más conservadores, hemos aprendido a sobrevivir.

Eso es lo que nos han enseñado y por consiguiente, hemos perdido la libertad a la hora de tomar decisiones. No existe por consiguiente la armonía.

Existe un refrán que siempre me hizo mucha gracia, que dice:

Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes

Al margen de todas las resistencias que pongas, lo que tienes que vivir, lo vives. Y es que la vida al final, sabe mejor que tú lo que te conviene.

Tomar conciencia de las verdaderas intenciones te ayuda a conseguir tus objetivos y dejar de actuar desde el piloto automático

Ser consciente de nuestras verdaderas intenciones

Que seamos conscientes no es nada fácil. La verdadera razón que nos motiva a actuar desde el miedo o el amor no siempre está del todo claro.

Lo que sí he sido capaz de observar, es que en ocasiones, puedes estar viendo de manera clara que estás llevando a cabo un acto que tendrá unas consecuencias desastrosas y aún así, no poder parar.

Resulta muy fácil juzgar desde fuera, diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal, cuando no eres el protagonista, puede ser un ejercicio conocido como ” de sentido común”.

Un acto de profundo amor, puede tener unas consecuencias dolorosas para uno mismo o para los demás. Juzgamos desde el sistema de creencias establecido, pero lo que estás destinado a vivir, no lo para nadie, ni siquiera uno mismo por mucho que quieras protegerte.

El amor no duele, pero las consecuencias debido al sistema que hemos creado, pueden ser devastadoras.

¿Por que se juntan dos personas? es un misterio.

En ocasiones, me he preguntado si la razón tiene que ver con las carencias de uno y del otro, seguramente te encontrarás con la persona adecuada para mostrarte el vacío que existe en tu interior. En definitiva, eso puede ser lo que las junte, pero no lo que las mantenga.

¿Cuál es tu miedo más profundo? ese será el reflejo de lo que se refleje en tu vida después.

Existe otro refrán popular que reza: “¿no quieres sopa? pues toma dos tazas”. Cuanto más defendemos un sistema de valores, más nos llegan circunstancias que nos harán replantearnos de nuevo estas creencias.

Y es que vivir es sentir y sentir es vivir.

Pero si compartes lo que estás sintiendo o viviendo, los demás opinarán… y ahí vamos, ¿Qué ocurre realmente cuando opinamos? ¿nuestra opinión o juicio es siempre sincero?

Soy una persona realista

Cuando nos definimos ante algo como “realistas” en primer lugar es porque estamos teorizando ante algo y no lo estamos viviendo.

Usamos una supuesta experiencia pasada para definir algo que ocurre en este instante, por lo que nada ocurrido anteriormente puede servir.

Adán y Eva no fueron expulsados dos veces, tan sólo una, pero de seguro que no comieron más fruta, la que fuera… o quizás si, pero las consecuencias, de seguro, no fueron las mismas.

Pero el miedo a ser expulsados persiste hasta nuestros días y eso nos resta espontaneidad.

Quizás el único modo sea vivir lo que estés viviendo como si fuera la primera vez que lo vives, porque en definitiva, así es.

Nunca antes has vivido lo que estés viviendo ahora, por mucho que tu cerebro quiera encontrar el modo ahorro para que sobrevivas.

Volviendo a la frase de Gandhi con la que inicio este post, podemos estar viviendo el instante pensando desde el amor, diciendo desde la protección y actuando desde el miedo, parece coherente, pero no lo es.

Por eso es tan importante tener un objetivo claro, al final la vida te lo pondrá del revés, pero en algún momento, es lo que has pedido.

¿Quién decide lo que está bien o mal en el amor?

Conocer a un hombre y saber lo que tiene en la cabeza son asuntos distintos

La elección es una ilusión

¿Cómo saber si lo que quieres realmente es porque lo quieres o porque has sido condicionado a ello?

¿Existe realmente el libre albedrío? o ¿estamos predestinados?

El modo en el que nos relacionamos, lo que pensamos del amor y nuestras expectativas al respecto, siempre son el resultado de nuestras creencias.

Lo que crees es lo que creas y esto no excluye al amor.

Es interesante fijarse en las relaciones que hasta ahora hemos tenido. Fijarnos en los patrones que tendemos a repetir, ya sea en el tipo de pareja, en los hábitos para relacionarnos y cómo nos comunicamos.

Cada una de nuestras experiencias puede suponer una oportunidad de aprendizaje, pero si eres de los que tienden a victimizar, lo más probable es que continuamente vuelvas a encontrarte con la misma experiencia de relación pero cambiando la envoltura.

Muchos de nuestros impulsos a la hora de elegir nuestra pareja, tendrá que ver con la repetición de patrones que hayamos vivido en nuestro entorno familiar o con nuestros miedos más profundos.

Una relación de amor o de pareja, es una oportunidad de crecimiento personal, más temprano que tarde, te mostrará los rincones más oscuros de tu interior.

Conclusión

Tanto en el amor, como en la vida, es fundamental saber lo que “realmente” queremos, sino, tenderemos a divagar de un lado a otro, de una persona a otra, sintiendo que la vida es injusta con nosotros.

En todos los aspectos en los que consideras que no estás teniendo los resultados que te gustaría, te animaría a trabajar en ellos.

En Higea Nature y a través de la Psico conciencia transformacional queremos ayudarte a conseguir la relación que realmente quieres y a convertirte en la persona capaz de tener la relación que mereces tener.

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