Todos, al relacionarnos con otras personas, y también con nosotros mismos, tenemos la experiencia de conocer a algunas que se quejan mucho. Y, si reflexionamos un poco, quizás nos demos cuenta de que nosotros también somos una de esas personas que han adoptado la queja como un hábito.

Vamos a ver seguidamente a que llamamos queja, como podemos clasificar los diferentes tipos de queja, porque no nos es útil quejarnos excesivamente y que actitud podemos adoptar ante la queja.

¿A qué llamamos queja?

Quejarse es una forma de expresar insatisfacción.

Así, si he tenido que desplazarme con mi vehículo y he encontrado mucho tránsito, me quejo, si había planificado un día en el campo y llueve, me quejo, si hace calor me quejo, si hace frío también…

Podemos ver que hay tantos motivos para quejarnos como cosas suceden que no responden a nuestras expectativas previas.

Queja... llevando a cabo estas cuatro acciones para "desconectar" de la queja, verás como aprenderás a vivir más agradecido

“Quejarse es una forma vana de explicar el dolor sin obtener alivio.

Mantén las quejas lejos de ti”

Israelmore Ayivor

Y podemos esperar que en la vida muchas de las cosas que nos suceden sean así. Es decir, tenemos una gran capacidad para planificar y para pensar que las cosas van a salir según nuestros planes, pero la realidad nos lleva a menudo por otros caminos.

Y si no hacemos un acto consciente, podemos hacer de la queja un hábito, perdiendo de vista que si la solución no depende de nosotros tendremos que practicar la aceptación, y si depende de nosotros, deberemos pasar a la acción.

Tipos de queja

El psicólogo Robert Biswas-Diener, investigador del bienestar subjetivo dentro del amplio campo de la psicología positiva nos dice que existen tres tipos de quejas.

Ya advierto que las dos primeras no nos van a aportar nada positivo, al contrario. En cambio, con la tercera, ya podemos empezar a sacar el beneficio de una queja bien expresada.

Quejas crónicas

Existen personas que han adoptado el hábito de quejarse por todo. Se focalizan en lo que les falta y no en lo (poco o mucho) que ya tienen.

En este punto pienso que es importante diferenciar entre lo que no tenemos y lo que necesitamos. La capacidad de desear del ser humano es infinita, y lo que no tenemos también es infinito, por lo que, si nos centramos en lo que deseamos y no tenemos, nunca nos sentiremos satisfechos.

En cambio, si nos centramos en lo que necesitamos, quizá nos demos cuenta de que no necesitamos nada más de lo que ya tenemos.

Quejas de validación emocional

Algunas veces nuestras quejas provienen de una insatisfacción emocional.

Buscamos expresar nuestra frustración, nuestra rabia, nuestra decepción, quizá resentimiento… y lo que estamos buscando es alguien que nos escuche, alguien que participe de nuestro malestar. Sabemos que esto no va a resolver la causa de nuestro malestar, pero, a corto plazo, compartir nuestras emociones negativas, parece que nos alivia.

Sin embargo, si adoptamos de manera habitual esta estrategia de afrontamiento de nuestras emociones negativas, provocará que nos instalemos en un estado de ánimo negativo y que no nos centremos en resolver el problema

Quejas instrumentales

Las quejas instrumentales son aquellas que van enfocadas a resolver el problema o cambiar la situación que nos está ocasionando malestar o nos provoca un estado de ánimo negativo.

En nuestro aprendizaje en la expresión de nuestras quejas instrumentales nos va a ayudar tener en cuenta los principios de la Comunicación No Violenta desarrollada por Marshall Rosenberg y sobre la que hablaremos en otro post.

Estas quejas, bien expresadas, son el primer paso para resolver estas situaciones que nos incomodan.

¿Cómo nos perjudica vivir en la queja?

Nos sitúa en el papel de víctimas

Cuando nos situamos en alguna de las dos primeras formas de queja, las que no son productivas, no nos estamos planteando ni tan siquiera actuar, ya que consideramos que no podemos hacer nada. Nos estamos dando por vencidos y con la queja intentamos transmitir nuestra indefensión. Esta percepción de indefensión, que en psicología se denomina indefensión aprendida, si la incorporamos de manera habitual en nuestra visión del  mundo, se convierte en la antesala de la depresión.

Nos roban mucha energía

Podemos destinar mucha energía a la rumiación sobre lo que nos ocurre (la rumiación por definición es improductiva) y a exponer nuestras quejas.

Toda esta energía que destinamos a quejarnos deja de estar disponible para resolver las situaciones que nos ocupan.

Nos sitúan en un estado de ánimo negativo

La rumiación constante sobre situaciones que valoramos como negativas, el hecho de estar hablando constantemente de ellas con la gente que esta a nuestro alrededor, provoca que nos centremos en los aspectos negativos de la vida (que los hay) y que dejemos de valorar todo aquello positivo que nos ocurre (que también lo hay y a lo mejor más frecuentemente que lo negativo). Esta manera de actuar nos instala en un estado de ánimo negativo, en una retroalimentación constante que nos hace entrar en una visión de túnel, donde todo el foco está en lo negativo, y que no nos permite ver todo lo positivo que hay en nuestras vidas.

Afectan a la relación conmigo mismo y con los demás

Todos podemos tener un momento en que nuestro estado de ánimo este bajo, y el poderlo comentar con alguien de confianza puede provocar que nos sintamos mejor.

De ahí a estar constantemente quejándonos del mundo, de la gente, de la vida, hay mucha diferencia, y a nadie le gusta estar con personas que tienen una visión del mundo muy negativa, ya que puede llegar a producirse algún tipo de contagio emocional.

“La madurez es cuando dejas de quejarte y de excusarte y comienzas a hacer cambios”

Roy Bennet

Podemos decir que hay días que no nos aguantamos ni a nosotros mismos…

Adoptar una estrategia de queja constante puede provocar que la gente que se relaciona con nosotros, de alguna manera, se aparte.

Cuatro acciones para “desconectar” de la queja

¿Qué puedes hacer para alejarte de esta estrategia de la queja?

Desde la psicología (sobre todo desde la psicología positiva) se nos ofrecen muchos instrumentos para alejarnos de la estrategia de la queja.

Vamos a centrarnos en cuatro acciones que puedes implementar inmediatamente.

  • Incorpora la práctica del mindfulness en tu rutina diaria. Es una fuente de autoconocimiento, de aceptación y de compasión, que va a ayudarte a ver el mundo y la vida de otra manera. Si quieres más información puedes leer el post donde hablamos del mindfulness.
  • Revisa tus quejas más habituales y conviértelas en acciones. No hay nada que nos produzca más satisfacción que observar que estamos actuando para hacer frente a esas situaciones que nos producen malestar. El hecho de estar actuando ya cambia nuestro estado de ánimo. Y actuar también contempla el buscar ayuda especializada, a través de la psicología y del coaching, entre otros recursos que tienes a tu disposición, y que puedes utilizar.
  • Asume un reto: No quejarte durante 24 horas. Puedes practicar el hábito de no quejarte asumiendo este reto. Proponte no quejarte durante 24 horas. Si detectas que emites alguna queja, el cronómetro se pone a cero y vuelves a empezar. Es un gran entrenamiento para cambiar de hábitos.
  • Practica la gratitud a través del diario de gratitud: Es una gran herramienta que nos propone la psicología positiva. Anota cada noche un mínimo de tres situaciones, hechos, personas… por las que expresas agradecimiento de que te hayan sucedido, que estén en tu vida. El poner el foco en todo lo positivo que te ocurre es un gran método de regulación de tus emociones.

Cambiar el estado emocional

Como hemos dicho, hay muchas estrategias que puedes implementar para cambiar tu estado emocional y aumentar tu bienestar, lo que, con total seguridad, va a provocar que te alejes de la estrategia de la queja.

En este post te hemos presentado cuatro, para que las puedas aplicar inmediatamente, pero consideramos que es un tema en el que seguro que volveremos a incidir en el futuro, por la importancia que tiene.

“Estoy feliz porque me he quedado sin excusas para no serlo”

Marty Rubin

Ante cualquier reto que te propongas, por ejemplo, en la Dieta 3S, programa de alimentación saludable, sencilla y sostenible, que puedes encontrar en nuestra web, la correcta regulación de tus emociones va a ser lo que marcará la diferencia para conseguir ese resultado que deseas.

Te agradeceremos que, si pones en práctica alguna de estas acciones, nos comentes si te han sido útiles y te han ayudado.

¡¡Hasta pronto!!

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